El Amor Duele

 

Historia por: CN Winters y Susan Carr

Escrito por: Suika y CN Winters

Dirigido por: CN Winters y Susan Carr

Producido por: CN Winters y Susan Carr

Editado por: Kate

Departamento de Sonido: Steff

Director de Arte: Chris Cook

Artistas: Chris Cook, David Zahir, Chantal, Mytryk, Cynthia Taz, Tori, CN Winters

 

Avance

 

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Edificio de Oficinas – Por la Noche

Cleveland

 

Afuera de un edificio de oficinas en una limpia y callada parte de a cuidad, un hombre de barba y bien vestido camino por la silenciosa calle. No le puso atención a las puertas cerradas de vidrio y metal del edificio, y continuó su camino hacia la concurrida calle al final de la cuadra.

 

El anuncio en la entrada principal del edificio de vidrio y metal decía que las oficinas habían cerrado hace más de una hora; solo las luces en el último piso aun estaban encendidas, uniéndose al resto de las luces nocturnas de Cleveland.

 

Una sombra podía distinguirse contra las persianas cerradas del salón de conferencias de la esquina en el último piso, una figura sin forma se delineaba contra las persianas. Se deslizo a lo largo de la ventana hasta que ya no podía verse más en el abandonado cuarto. De pronto el cuarto se oscureció.

 

Metódicamente, la sombra aparecio contra las persianas cerradas del ultimo piso. Una por una, se deslizo a lo largo de las ventanas antes de que las luces se apagaran hasta que solo la habitación de en medio permaneció encendida.

 

Corte a:
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Salón de conferencias del mismo edificio.

 

Aunque las luces de la habitación aun estaban encendidas, las sillas permanecían inmóviles al final de la larga mesa de madera, su brillante superficie reflejaba las luces arriba. La puerta de vidrio y madera se abrió lentamente y una larga sombra lleno la entrada. Un brazo, cubierto de negro, estiro la mano para buscar el apagador, dejando el último cuarto en oscuridad.
 

“¡Discúlpeme!” protesto una sorprendida voz.

 

La mano inmediatamente encendió la luz. Sentada al final de la mesa junto a una pantalla de proyección había una bien vestida, aun que aparentemente cansada, mujer rodeada por papeles y fólderes.

 

“Lo siento, Bonnie,” se disculpó Hal, como lo decía la etiqueta en el uniforme azul marino que lo identificaba. “No te vi ahí. ¿Te quedaste trabajando tarde?”

 

“Aparentemente,” dijo ella cortante, indicando al desorden que la rodeaba. Ella no dijo nada más, pero regreso su atención al papel más cercano a ella, casualmente mirando su reloj.

 

“Bueno, uh, te dejare trabajar, entonces,” Hal murmuro, desanimado por la actitud distante de Bonnie.

 

Dejo que la puerta se cerrara detrás de el sin hacer ruido. Con todas las luces apagadas en los salones de conferencia, se fue hacia el elevador y presionó el botón de bajar.

 

Hal se dio vuelta y miro el apenas iluminado pasillo. Las luces adelante se atenuaban en la noche y la luz mas brillante era la del señalamiento verde de salida de emergencia el final del corredor.

 

El elevador se detuvo en la planta baja y Hal se movía impaciente de lado a lado en frente de las puertas de metal. Jugó con las llaves que traía en su cintura, desabrochándolas y abrochándolas de su cinturón, silbando.

 

Finalmente, el elevador llegó y las puertas se abrieron con un sonido metálico. Hal camino hacia el frente y se metió, pero un sonido detrás de el, como el de una puerta cerrándose, lo distrajo.

 

El se asomo al pasillo, con un pie dentro del elevador, pero no pudo ver nada en la tenue luz del pasillo. Hal hasta intento ver la puerta inmediatamente detrás de el, pero mantener la puerta del elevador abierta y mirar detrás de si mismo resultó demasiado difícil.

 

Encogiéndose de hombros, entró en el elevador. Las puertas se cerraron silenciosamente y los números rojos sobre el elevador fueron en descenso hasta llegar al 1.

 

El pasillo aun estaba tenuemente alumbrado cuando Hal se fue.

 

Entonces, los números rojos sobre el elevador comenzaron a subir de nuevo, desde el primer piso hasta el último nuevamente. Suavemente, las puertas plateadas se abrieron de nuevo para mostrar a un hombre de apariencia normal acompañado por otros cuatro hombres, quienes se veían un poco peor por la ropa.

 

El líder del grupo se dirigió directamente al iluminado salón de conferencias y abrió la puerta, los otros cuatro lo siguieron inmediatamente.

 

Bonnie levantó la vista cuando entraron a la habitación, acomodando los papeles.

 

“Ya era hora,” dijo en tono molesto, dejando los papeles a un lado. “¿Se detuvieron a cenar en el camino?”

 

“Ese conserje probablemente me hubiera dado un ataque al corazón,” el líder respondió.

 

Sus seguidores lo miraron confundido y uno de ellos dijo, “¿Ataque al corazón? Pero ya estamos muertos.”

 

Ambos Bonnie y el hombre giraron los ojos. “Odio trabajar con sobras,” Bonnie suspiro. “Ven acá, Gretz,” ella indico con la mano hacia el final de la mesa.

 

Gretz y sus cuatro acompañantes obedientemente tomaron asiento a la izquierda y derecha del agente de bienes raíces. “¿Dijiste que tenias un trabajo para nosotros?” Gretz preguntó, acomodándose. “Linda habitación, por cierto. Pero no tenias que arreglarla solo para nosotros,” dijo el burlonamente.

 

“No lo hice.” Bonnie sacó un fólder amarillo de entre los que la rodeaban. Lo abrió para revelar una foto de ocho por diez en blanco y negro de un adolescente de cabello oscuro, la cual le dio a Gretz.

 

“Este es uno de los mas jóvenes miembros del nuevo consejo de Vigilantes, un estudiante y miembro del coven. Ellos lo llaman Jeffrey,” les informó a los cinco hombres. “Queremos que nos lo traigan. Sin Daño,” ella enfatizó la ultima palabra, mirando directamente a los otros cuatro hombres.

 

“¡Tengo que desquitarme de ellos por lo que le hicieron a Seward y al resto de nuestra pandilla!” uno de ellos protestó.

 

“Si Jeffrey, o cualquier otro de los miembros del consejo, es dañado, se las verán conmigo,” los ojos de Bonnie se clavaron en el que había protestado. “El chico lo necesitamos intacto y sin daño.” 

 

“¿Quieres que vayamos al consejo y saquemos al chico de adentro?” Gretz sonaba incrédulo. “¡Eso es suicidio!”

 

Bonnie fríamente miró a Gretz. Ella se incline hacia el frente y casualmente puso una mano debajo de la mesa sobre la rodilla de Gretz. Ella lo apretó y hablo en voz baja. “No, suicidio será su única alternativa si nos fallan en esto. Es muy importante la captura de este chico y se espera que ustedes lo traigan.” Mientras ella hablaba, nubes de humo comenzaban a salir de la rodilla de Gretz debajo de la mano de Bonnie. Gretz trato de escapar quemarse, pero Bonnie lo sujetó con fuerza y sus intentos eran en vano.

 

Abruptamente, ella lo soltó y arrojo el crucifijo que había estado sosteniendo sobre la mesa y después cruzó los brazos.

Gretz se dio palmadas en la rodilla con ambas manos, tratando de hacer que su piel dejara de echar humo. Sus seguidores se veían impresionados y asustados y Gretz, tambien, parecía perturbado.

 

“Además,” Bonnie agregó, mucho mas alegremente, “ustedes ya están muertos.”


Corte a:
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Recibidor del Consejo – Mas tarde esa misma noche

 

“¡Hey! ¿Cómo están mis dos vigilantes favoritas?” Andrew se dirigió a Willow y Rowena, sentándose en la silla mas cercana a ellas con una caja de pizza entre las manos.

 

“Ganando,” Willow le sonrió a su oponente, quien estaba pensando su siguiente movimiento. Willow y Rowena estaban sentadas una frente a otra en una pequeña mesa, un juego de ajedrez acomodado entre ellas.

 

“El juego aun no se termina,” Rowena le recordó a Willow moviendo hacia delante su caballero negro.

 

“¡Bueno, ya sabes lo que dicen sobre el ajedrez!” Andrew trató de distraer la atención de las dos mujeres hacia el y lejos del juego. “Requiere uh, alimentación,” el le mostró la caja de pizza a Rowena y Willow.

 

“No gracias,” Rowena se negó, sonriéndole un poco a Andrew antes de regresar al juego.

 

“Estoy bien, Andrew.” Willow ni siquiera se molesto en voltear, pero continuó estudiando el tablero.

 

“Uh, bueno, si cambian de opinión,” Andrew dijo lentamente con una expresión de rechazo en su rostro. Ni Rowena ni Willow voltearon. “Yo, uh, estaré… por ahí.” El abrió la tapa de la caja para ver una pizza intacta y saco el primer pedazo. Masticando exageradamente dejó el recibidor, dejando a las jugadoras de ajedrez a solas.

 

“¿Cómo van las cosas entre tu y Kennedy?” Rowena preguntó casualmente, mientras Willow continuaba pensando su siguiente movimiento. “Desde el ritual, quiero decir.”

 

Willow levanto la vista abruptamente, buscando algún tipo de indicación del razonamiento tras la pregunta. Encontrando solo preocupación, regreso su atención al juego.

 

“¿Tratando se sacarme de mi juego?” Willow respondió ligeramente.

 

“Eso significa ‘no muy bien, supongo. Y no estoy tratando de sacarte de tu juego,” agregó Rowena, sonriendo.

 

Willow se encogió de hombros. “No mal… aun que, tampoco bien,” fue su único comentario, y parecía entristecerse solo de pensar en ello. Ella derribo a la reina de Rowena con la suya y la quitó del tablero.

 

Rowena alejó a su rey de la reina de Willow, pero Willow movió y anunció, “¡Jaque mate! ¡Yo gano!”

 

Ella se levantó de su asiento y bailo alrededor de la mesa cantando, “¡Gané! ¡Gané! ¡Gané! ¡Woo!” sonrió ella, volviéndose a sentar frente a Rowena, quien tenia una muy extraña expresión en su rostro.

 

“Es bueno saber que no te regocijas de manera extraña,” Rowena remarcó, una sonrisa igual dibujándose en su rostro.

 

“Tenia que aprovechar,” se defendió Willow. “Nunca le gano a Giles, así que tengo que festejar cuando pueda.”

 

“¿Ganaste, Willow?” pregunto Jeffrey mientras entraba a la habitación, luciendo alegre.

 

“¡Puedes asegurarlo!” La bruja sonrió.

 

“Buen trabajo,” Jeff le sonrió caminando hacia la entrada.

 

“¡Jeff!” Andrew gritó, descendiendo sobre el adolescente desde las escaleras, la caja de pizza aun en sus manos. “¿Quieres algo de pizza?”

 

“Oh, lo siento, Andrew, pero tengo una, uh, cita,” Jeffrey le dijo, pareciendo un poco incomodo.

 

“Oh,” Andrew se entristeció. “Bueno, uh, diviértete… supongo…”

 

Jeffrey sonrió, “Planeo hacerlo.” Notando que Andrew aun lucia rechazado se acerco un par de pasos. “¡Hey! Que dices si vamos al cine la semana que viene –  ¿noche de chicos? Me muero por ver…”

 

“¿El señor de los anillos: El regreso del rey?” Andrew preguntó esperanzado. “La ponen la semana próxima. Puedo conseguir boletos en pre venta.”

 

Jeffrey asintió con una sonrisa y Andrew aplaudió emocionado. Agitando la mano, Jeffrey dejo a Andrew parado en la puerta. El caminó por la banqueta, luciendo confiado.

 

La expresión en su rostro encajaba perfectamente con la de la foto en blanco y negro que tenía Gretz, parado bajo una luz de la calle un edificio más atrás. Sin saberlo Jeffrey, Gretz y sus cuatro seguidores caminaron por la calle, unos pocos momentos después que el.



El Amor Duele

 

Acto Uno

 

Artistas invitados:

Stephanie March como Bonnie, Christopher Gartin como Gretz, Elijah Wood como Jeffrey, Brad Dourif como Brell y la aparición especial de Nicolas Brendan como Xander Harris.

 

 

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Cocina del Consejo de Vigilantes – La siguiente mañana

Cleveland

 

El afilado cuchillo de plata chocaba contra la tabla para cortar una y otra vez rápidamente, cortando el tomate en finos pedazos. Una mano levantó la tabla para cortar sobre un sartén en la estufa y uso el adornado cuchillo para mezclar los tomates en la mezcla de huevo que estaba en el sartén.

 

Andrew dejo el ligeramente curvo cuchillo sobre la tabla para cortar y uso una espátula para gentilmente revolver el omelet. Con un practicado movimiento, lanzó el omelet en el aire. Aterrizo la mitad sobre el sartén y la mitad sobre la estufa.

 

“¡Oops!” Andrew tomó la espátula y rápidamente puso el resto del omelet sobre el sartén. Viendo sobre su hombro izquierdo para asegurarse de que nadie hubiera visto su error culinario, regreso su atención al casi terminado omelet.

 

“¡Andrew!” Rowena gritó desde la puerta de la cocina, su voz fuerte y molesta. 

 

Andrew saltó avergonzado, jugando nerviosamente con la mezcla de tomate y huevo. “Siento mucho eso, pero el Chef Desnudo siempre lo hacia ver tan fácil, así que pensé que podría intentarlo. Si no le dices a Willow, estoy seguro que –”

 

“No el omelet,” Rowena lo interrumpió irritada. “Suéter.” Ella levantó el articulo y se lo mostró al anfitrión del show de seré cocinero. “¡Giles dijo que tu hiciste la lavandería ayer y ahora mira!” Ella mostró la amarilla bola de tela, forzando a Andrew a hacerse hacia atrás.

 

“Uh, si,” comenzó el nerviosamente. “Creo recordar haber hecho la lavandería. Como un regalo de ‘bienvenida al lado bueno, estamos felices que dejaras la vieja guardia’,” Andrew sonrió, esperando calmar a Rowena.

 

“¿Arruinando mi suéter favorito?” Rowena demandó fríamente, su compostura restaurada a un nivel. “Esto esta hecho de lana y tu encogiste y lo teñiste de amarillo,” ella dijo el color con una mirada disgustada.

 

“Amarillo es un lindo color, va bien con tu cabello,” Andrew sonrió nerviosamente. “Y es el color del sol y las mariposas y… uh…”

 

“Irrelevante,” Rowena interrumpió a Andrew, sosteniendo el articulo contra su pecho. Parecía el suéter de una muñeca en tamaño. “Además, no soy una muñeca cabbage patch.”

 

“Lo siento. ¿Podría comprarte uno nuevo?” Andrew ofreció, olvidando el omelet detrás de el.

 

“No lo creo. Las posibilidades son que arruinaras ese tambien,” dijo Rowena y dejo la cocina para buscar un suéter nuevo, pasando apresuradamente junto a Faith quien de repente se detuvo en la barra.

“Ni si quiera ha pasado un mes y ya -- ¡Diablos!” Faith se apresuro hacia un asustado Andrew, quien aun sostenía la espátula y estaba parado a un lado de la estufa. Ella tomo el cuchillo de plata que Andrew había estado usando como picador y se lo apunto a Andrew. “¡Me va a tomar horas afilarlo ora vez!”

 

Faith pasó el filo del cuchillo por su dedo, probándolo. “¡Mas bien días!”

 

“Lo siento,” Andrew se disculpó otra vez. “Es solo que tus cuchillos son mas filosos que cualquier otra cosa que tengamos por aquí. Hace el cocinar mucho mas fácil.”

 

“No tan fácil,” Faith dijo sobre su hombro mientras buscaba por los cajones y gavetas una piedra para afilar. “Te estas quemando.”

 

“¿Quemando?” Andrew regresó su atención a la estufa, donde su omelet estaba de hecho soltando nubes de humo. “¡Ah!” Rápidamente tomó el sartén de la estufa y tiró el contenido a la basura.

 

Faith, quien había encontrado una piedra para afilar, se recargo en la pared más lejana de la cocina, afilando su cuchillo. Hacia un ruido desagradable que causaba que Andrew se pusiera más nervioso mientras buscaba en el refrigerador por ingredientes frescos.

 

“¿Podrías hacer eso en silencio?” Andrew suplicó, poniendo un cartón de huevos y una jarra de leche sobre la barra junto a la estufa. “Hace que mis entrañas duelan.”

 

“¿Quieres hacerlo por mi?” Faith le acercó el cuchillo.

 

“Tengo que cocinar,” Andrew dijo dándose importancia. “Y sabes que tu lo afilaras mucho mas de lo que yo jamás podré. ¿Tal ves podrías afilar los que compramos para la cocina?” preguntó el esperanzado.

 

“Eso no va a pasar,” Faith continuo raspando el cuchillo contra la piedra.

 

“¿Qué se esta quemando?” Kennedy preguntó mientras seguía a Robin a la cocina. Ella se dirigió al refrigerador,  sacó un cartón de jugo de naranja y comenzó a beber de el.

 

“Era un omelet,” Andrew dijo derrotado, golpeando el sartén contra la orilla del bote de basura. “Pero Faith tomó mi, quiero decir, su cuchillo, y yo accidentalmente teñí el suéter favorito de Rowena de amarillo, así que me distraje un poco.”

 

“¿El plateado con la inscripción?” Robin preguntó, recargándose junto a Faith.

 

Andrew asintió tristemente.

 

Robin silbó en simpatía. “Y van a llegar mas cazadoras hoy. No es un buen día para arruinar su cuchillo favorito. Ahora que lo pienso, ningún día seria un buen día.”

 

“Lo sabes, bebé,” Faith le guiñó el ojo a su novio, quien sonrió. Ella continuó rapando el metal contra la piedra, afilando el cuchillo de plata.

 

“¡Andrew!” La voz de Willow se escucho desde abajo en el salón de entretenimiento de Andrew.

 

“Hoy no es tu día,” Kennedy le dijo subiéndose a la barra. “Ella suena molesta.”

 

“¡Andrew!” Willow repitió al entrar corriendo a la cocina. “¿Qué es esto?” demandó ella, poniendo la cinta frente al rostro de Andrew, casi como lo había hecho Rowena.

 

“Uh, ¿una cinta?” Andrew adivinó, tratando de ver lo que decía la etiqueta en la cinta.

 

“¡Esta es la cinta de seguridad de anoche! Te dije que te aseguraras de cambiar la cinta a media noche, ¿te acuerdas? ¡Me prometiste que recordarías poner la nueva cinta en blanco!” Willow dijo furiosa. “¿Cómo funcionaran nuestras cámaras de seguridad si no hay cinta en ellas? ¿Eh?” Ella empujo la cinta contra el pecho de Andrew haciéndolo hacia atrás contra la estufa.

 

“Bueno, aun están las protecciones,” Andrew indico, tratando de escapar de la furia de Willow.

 

“Pero si alguien es invitado a pasar, ¡las protecciones no harán nada! Y además, ese no es el punto. El punto es que te pedí que hicieras esto por mi y no lo hiciste.” Willow se le quedo mirando seriamente a Andrew, quien agacho la cabeza, aun sosteniendo la espátula.

 

“Lo siento,” repitió el, avergonzado.

 

“Mira, no quiero hacerte sentir mal, pero si vas a seguir con eso de hacer el bien, debes recordar hacerlo,” continuó ella. “¿Qué estabas haciendo para el desayuno?” Willow cambio abruptamente el tema, viendo el humo que circulaba alrededor de las luces de la cocina.

 

“Omelets,” Andrew sonrió orgulloso. “Por lo menos, hasta que me distraje por… oh olvídalo… pero para responder tu pregunta, estaba haciendo omelets. ¿A ti te gustan solo con tomates, cierto?”

 

“Así es. Solo que sabes que será mucho trabajo hacer omelets para todos.”

 

“Oh no hice omelets para todos,” Andrew le aseguró. “Para todos los demás hay huevos revueltos. Los omelets están reservados para el alto comando.”

 

“¿Entonces donde esta el mio?” Faith demandó desde la esquina.

 

“¿Y el mio?” Kennedy sonrió, uniéndose.

 

“A mi me gustan con pimiento verde, cebolla y queso cheddar,” Robin anunció. “Recuerda nada de carne – solo vegetales.”

 

“Como puedes comer un omelet sin jamón o tocino es algo que no entiendo,” Faith dijo moviendo la cabeza incrédula.

 

“Tu sigue adelante y comete la carne de cualquier animal muerto que quieras, Faith. Yo no juzgo tus elecciones así que no juzgues las mías,” Robin contestó.

 

“Lo siento pero los humanos son carnívoros. Por eso tenemos dientes.” Ella gruñó y mordió a Robin para enfatizar antes de sonreír.

 

“Me rehúso a debatir esto otra vez,” le dijo sirviéndose una taza de café.

 

“Es irónico,” Faith le dijo a Kennedy. “Siente pena por Bessy, la vaca en mi plato pero le encanta como me veo con pantalones de piel.”

 

“Eso es diferente,” Robin respondió.

 

“¿Ah si? Como” Faith dijo.

 

Robin evadió la pregunta y se dirigió hacia Andrew. “¿Cómo van los omelets?”

 

Faith sonrió victoriosamente mientras Andrew pareció perturbado por un momento antes de recuperar la compostura.

 

“Cuando termine el de Willow, empezare el de los demás. Solo puedo hacer uno a la vez.” El alcanzó los huevos y rompió el primero en un tazón de vidrio junto a la estufa. El tomó un segundo huevo y lo sostuvo en la orilla del tazón, listo para romperlo, pero otro inarticulado sonido de molestia y frustración desde afuera de la cocina lo asustó y golpeó el huevo fuertemente contra el vidrio, cayendo dentro cáscara junto con huevo.

 

“¡Andrew!” Giles grito al entrar a la cocina; Rowena iba justo detrás de el y se movió hacia el refrigerador para servirse un vaso de jugo. De paso se detuvo y le mostró a Andrew que había sido forzada a usar un suéter diferente.

 

Ocupado sacando los pedazos de cáscara del tazón, Andrew suspiro y lentamente se dio la vuelta para ver a Giles.

 

El collar de la camisa de Giles estaba manchado con aceite y mugre y sus lentes estaban ligeramente hacia un lado, los cuales se quitó molesto. “¿Cuándo ibas a decirme que la luz de servicio en mi auto estaba encendida?”

 

Willow tosió, bastante obviamente, forzando a Giles a repetir la frase pero no calmarse. “¿En el Aston Martin?”

 

Andrew se rió nervioso. “Bueno, eso es un poco gracioso…” Su risa murió bajo la mirada acusadora de Giles. “Uh, pero no realmente. Iba a decirte, enserio, pero uh, estabas tan renuente a dejarme conducirlo en primer lugar, pensé que creerías que yo lo había hecho.”

 

“Pero ahora en realidad si lo has hecho, ¿no es así?” Giles metió la mano en su bolsillo buscando un pañuelo para limpiar sus lentes, solo para darse cuenta que el pañuelo tambien estaba sucio y grasoso. El lo metió de nuevo en su bolsillo y volvió a ponerse los lentes. “Tendré que llamar a los mecánicos esta mañana.”

 

“¿Alguien se escapó de las garras de Andrew el torpe?” Faith preguntó retóricamente.

 

“¡Hey!” Andrew protestó, las manos embarradas de huevo por haber estado sacando los pedazos de cáscara del tazón. “Eso no fue muy agradable. Podrá ser cierto,” el gimoteó con orgullo herido, “pero no fue agradable.”

 

“La verdad duele, amigo,” Faith sonrió abiertamente, dándole a su cuchillo una ultima rapada contra la piedra para afilar. Ella arrojó la piedra a por la cocina y cayó en la barra con un fuerte sonido, haciendo a Andrew saltar.

 

“Tenemos que irnos cariño, si queremos llegar a Niágara antes que oscurezca,” Robin le dijo.

 

“Cierto, nos vamos chicos y chicas,” Faith se incorporó de donde estaba recargada y se paró junto a Wood. “Mantén a Martha lejos de mis cuchillos mientras no estoy,” le dijo a Kennedy dándole a ella el cuchillo.

 

“Buena suerte,” Willow sonrió mientras Faith y Robin salían de la cocina, agitando la mano sobre su hombro.

 

Rowena estaba sentada en la mesa revisando el correo de la mañana cuando algo llamo su atención. “Hey chicos. Es su cazadora favorita,” dijo ella mostrando una postal. “Esta en el Monte Rushmore.”

 

Willow se acercó y Rowena se la dio para que pudiera leerla.

 

“¡Oh, Buffy dice que se esta aburriendo de los Estados Unidos y que esta pensando irse otra vez a Europa después de Navidad!” Willow leyó emocionada.

 

“¿Quién se va a Europa?” Rachel preguntó entrando a la cocina.

 

“Whoa,” Kennedy camino de regreso a la entrada de la cocina y puso una mano sobre el hombro de la otra cazadora. “Ya sabes, enana. Regresa al comedor a donde perteneces.”

 

“¿Donde esta el desayuno? Todos nos estamos muriendo de hambre allá.”

 

Kennedy asintió hacia Andrew. “Ha habido un pequeño retraso. Ahora vete.”

 

Rachel vio a Kennedy con una mirada que hubiera congelado la sangre de cualquiera menos la de una cazadora. “Bien,” dijo ella y se retiró.

 

“Niños estos días,” Kennedy suspiró a lo que Giles no hizo mas que mover la cabeza.

 

“Espera a que ella se acerque a los 50,” Giles le murmuro a Rowena mientras limpiaba sus lentes. “Todos son prácticamente niños.”

 

Rowena lo miro un momento y sonrió antes de seguir revisando el correo.

 

“Bueno,” Kennedy comenzó, “como Andrew no puede terminar el desayuno, voy a sacar a las chicas a correr.” Ella le dio una palmada a Andrew en el hombro. “Y si yo fuera tu, la tendría lista para cuando regresemos. No quieres tener a 30 cansadas, hambrientas cazadoras golpeando la puerta de tu cocina,” indicó ella entes de salir de la cocina.

 

Una puerta se cerró mas lejos en el pasillo unos momentos después, indicando que ella había dejado el edificio.

 

“¡Woo!” Andrew levanto su puño al aire triunfante. “¡Lo volteé perfectamente!” El abrió la gaveta más cercana a la estufa y sacó un plato. El gentilmente puso el omelet en el plato y regreso el sartén a la estufa. El sostuvo el plato orgullosamente frente a Willow. “¡Ta daa!”

 

Fue entonces que el notó un tazón de cereal frente a ella casi vacío. Sus hombros caídos en señal de derrota mientras ella solo se encogió de hombros.

 

“Lo siento,” dijo ella limpiándose la boca con una servilleta. “Me dio hambre.”

 

“Voy a llamar al mecánico antes que otra cosa se dañe,” Giles anunció dejando la cocina y dirigiéndose a su oficina.

 

Willow se giró hacia Rowena, quien estudiaba los procedimientos con una estudiada mascara de calma.

 

“Entonces, um, ¿podríamos trabajar en planear algunas lecciones esta noche? Después que Giles arregle la crisis de su automóvil.”

 

Rowena sonrió ante la expresión.

 

“Suena como una buena idea para mi,” respondió ella. Andrew, sin decir nada le ofreció el huevo a Rowena antes que pudiera regresar a lo que estaba haciendo. “Lo siento Andrew, tengo alergia al huevo, ¿recuerdas?”

 

“Oh si,” suspiró el derrotado.

 

“Arruina mi ropa y ahora trata de matarme,” Rowena le murmuró a Willow.

 

“Bueno el era un genio maligno,” respondió ella.

 

“Muy raro como funciona su mente,” Rowena dijo uniéndose a la especulación burlona de Willow. “El debe ser nuestra arma secreta.”

 

Las dos se rieron mientras Andrew se sentaba y comenzaba a comerse el omelet que nadie había querido.

 

“¿Cómo esta el Señor Robson en Inglaterra?” Willow preguntó con curiosidad.

 

“Bien,” Rowena respondió. “Solo hay algunos días en que tiene que caminar con un bastón. Solo los lluviosos.”

 

“El hombre vive en Inglaterra. ¿Eso es como…?”

 

“Todos menos tres días al mes, estoy segura,” Rowena respondió con una sonrisa. “Pero no dije eso. Puedo jugar el papel de optimista cuando es necesario,” respondió ella con una sonrisa que Willow imitó.

 

“Podríamos empezar a planear esas lecciones después de la cena, creo. Giles no debería estar ocupado pero ¿estarás lista?” Willow le preguntó.

 

“Lista y esperando,” Rowena sonrió antes de girarse hacia Andrew, quien tenia el tenedor entre sus labios. “Por cierto, para mi, quisiera algo de avena por favor – con canela y miel de maple,” le informó a Andrew al dejar la cocina y entrar al comedor.

 

“Oh dios, mas trabajo,” Andrew murmuró para si mismo, mirando al omelet que se enfriaba rápidamente mientras se levantaba para tirarlo y preparar el desayuno de Rowena.

 

“Andrew… ¿estas bien?” Willow pregunto sinceramente estudiando su comportamiento.

 

“¿Que quieres decir?” Andrew de pronto pareció preocupado. “¿Me veo enfermo?” El busco por la cocina algo que tuviera una superficie reflejante.

 

“No, no, quiero decir, con todos los errores y eso. Usualmente no eres…” Willow movió mano vagamente en el aire. “Distraído. Eres el señor grandes planes y el rey de la organización.”

 

“Si, lo se. Es solo que… hay demasiadas cosas que hacer,” Andrew se recargó contra la barra, sosteniendo el plato en su mano. “Me siendo como presionado… supongo que seria agradable tener alguien como Rowena, ¿sabes? Ella te ayuda con las cosas de Vigilante y mágicas y… ya sabes. Siento mucho lo de la cinta.”

 

“Mira, todos tienen días difíciles,” Willow parecía entenderlo. “Pero vas a tener que solucionarlo. Todos nos sentimos presionados de momento, así que no estas solo.”

 

“Si, supongo,” Andrew estuvo de acuerdo no muy convencido. “Quiero decir que seria genial si contrataran alguien que me ayude. Las Cazadoras ayudan seguro, pero no es lo mismo.”

 

“No creo que eso sea necesario aun. Estas teniendo una de esas semana pero todo saldrá bien, ya lo veras,” Willow sonrió confiada. “Y uh, ¿Andrew?”

 

“¿Si?” el parecía esperanzado.

 

“Si no tienes terminado el desayuno de las cazadoras antes que regresen no dejes que Kennedy te trate mal.”

 

“Mas fácil decirlo que hacerlo,” contestó el.

 

“Si lo hace dile que vaya a verme,” le dijo ella.

 

“Esta bien,” Andrew respondió. “Puedo manejarlo. Además, ustedes dos ya tienen muchas fricciones. No quiero ser otra causa.”

 

“¿Lo notaste, eh?”

“Bueno cuando dos personas pasan de jugar hockey con la lengua cada que se despiden a… bueno, apenas agitar la mano, se nota.”

 

Willow solo suspiró. “Si, pero mi oferta sigue en pie, ¿okay?”

 

Andrew sonrió un poco. “Gracias, Willow.”

 

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Recibidor del Consejo de Vigilantes – Esa tarde

 

Con un suspiro dramático, Andrew dejo su novela grafica sobre el brazo de la silla y observó la habitación vacía. El podía escuchar los sonidos de Kennedy y las otras Cazadora venir del cuarto de entrenamientos atrás, llenando la habitación con gritos y risas.

 

El se levantó y se dirigió hacia la oficina de Giles, esperando que la conferencia de maestros estuviera terminada. El se quedo parado afuera de la puerta y escucho por unos minutos, una expresión optimista en su rostro.

 

“¿No crees que eso es muy avanzado?” Rowena pregunto, sonando insegura.

 

“No, creo que esta bien. Ellos querrán saber como funciona todo y si nosotros no les decimos, probablemente comenzaran a experimentar,” Willow comentó.

 

“Así que ese es el segundo semestre terminado,” Giles sonaba como si tratara de mantener la junta eficiente. “¿Con que debemos empezar ahora?”

 

La expresión de Andrew se oscureció cuando se dio cuenta que aun tenían mucho que planear. El se dio la vuelta y caminó por el pasillo, como deseando que alguien apareciera.

 

Jeffrey respondió a las silenciosas plegarias de Andrew, el joven caminaba desde el edificio de maestros dirigiéndose hacia la entrada principal.

 

“¡Jeff!” Andrew casi corrió por el pasillo. “¿Que haces? ¿Quieres ir al cine o algo?”

 

“Bueno, um…” El adolescente de cabello oscuro lucia incomodo. “Tengo-una-cita-otra-vez,” dijo rápidamente.

 

Le tomo a Andrew un par de minutos descifrar lo que Jeffrey había dicho. “Oh,” finalmente dijo. “Eso es genial, supongo.”

 

“Mira,” Jeffrey agrego rápidamente, su expresión sincera. “Lo digo en serio. La próxima semana, iremos a ver el Regreso del Rey, lo prometo.”

 

“¿Enserio?” el rostro de Andrew se iluminó. “¡Es una cita!” Jeffrey de repente parecía extremadamente perturbado y Andrew rápidamente compuso lo que había dicho, “Quiero decir, uh, si, eso seria genial.”

 

“Genial,” Jeffrey sonrió. “¡Adiós!” le dijo a Andrew.

 

“¡Bye!” Andrew se despidió tambien, temporalmente animado por la idea de la noche de chicos. Pero habiéndose quedado solo parado en el pasillo unos minutos, su euforia lentamente disminuyó.

 

“Bye,” repitió el tristemente, mirando de derecha a izquierda a ver si aparecía alguien mas.

 

“Parece que tendré que hacer mi propia diversión,” se dijo a si mismo, deprimido.

 

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Biblioteca del Consejo de Vigilantes – Después

 

Andrew se sentó con las piernas cruzadas en la biblioteca rodeado por libros y estanterías llenas con más libros. El se inclinó a la derecha, tomó un libro de cubierta verde, busco entre las páginas y suspiro. Dejó el libro a su izquierda y tomó otro libro de su derecha, uno con letras doradas en la portada.

 

El leyó la lista de capítulos y puso el libro a su izquierda. Andrew suspiró otra vez. Andrew suspiró otra vez y se agacho, poniendo sus manos sobre sus piernas.

 

“Si Willow no me busca ayuda, lo haré yo mismo,” se dijo a si mismo con autoridad.

 

El tomó otro libro y abrió la portada azul, pasó su pulgar por las páginas, haciéndolas cambiar. Una pagina, que se había zafado, voló y cayó sobre la pila de libros a la izquierda de Andrew.

 

Andrew tomó la pagina y leyó el titulo, “Para invocar aquellos que saben de… Umm… espera, conozco esa palabra…” El pensó profundamente por un momento, sus labios moviéndose en silencio mientras mentalmente traducía las palabras. “¡Cosas pequeñas! ¡Eso seria genial para ayuda extra y compañía!” Sus ojos se iluminaron y el continuó leyendo, revisando los ingredientes del hechizo.

 

“Lo tengo… lo tengo… lo tengo… ¡lo tengo! ¡Esto es fácil!” El saltó con el pedazo de papel apretado fuertemente en sus manos y dejo el libro azul sobre los demás.

 

El titulo del libro decía, en apenas legible escritura, “Demonios y Males menos conocidos.”

 

Corte a:
INT.
Cuarto de Almacenaje del Consejo de Vigilantes – Unos minutos después

 

“Cuatro piedras deben ser puestas en cada esquina del trazo,” Andrew leyó del pedazo de papel.

 

“Piedras, piedras,” murmuró Andrew pasando su dedo por la repisa en el cuarto de almacenaje. Había hierbas empacadas, jarros con varias cosas flotando en líquidos opacos y rocas de todas las formas y tamaños llenando las repisas. Cada objeto estaba meticulosamente nombrado con etiquetas impresas en la computadora y puestas en orden alfabético en el frío y apenas iluminado cuarto de concreto en el nivel mas bajo del Consejo.

 

Las piedras estaban junto a una fruta, seca y fresca, y Andrew tomo cuatro piedras grises del tamaño de su palma y las metió en su bolsillo.

 

“Gis para trazar…” Andrew se dijo a si mismo, metiendo tres pedazos de gis en su bolsillo con las piedras. “…Saje…” Puso un pequeño paquete de hierbas en su bolsillo trasero. “…Y los huesos de un héroe.” El levantó un enorme hueso de una de las repisas inferiores y lo puso sobre su hombro como un hombre de las cavernas, dejando el cuarto de almacenaje.

 

“Urg, hueso pesado,” gruño el con una pequeña risa, sorprendido por su humor.

 

Corte a:
INT.
Habitación del Coven de Willow – Unos minutos después

 

 Llevando consigo los ingredientes del hechizo de invocación, Andrew entró a la habitación y se acomodo en el suelo, poniendo la hoja del libro junto a sus pies. Muy cuidadosamente, comenzó a trazar el diseño del hechizo en el suelo gris con el gis azul brillante.

 

El diseño era un cuadrado con un V de cabeza dentro y una linea horizontal cortando el cuadrado a la mitad. Era muy fácil y no le tomó a Andrew mucho tiempo para completar.

 

Tomándose la molestia de no tocar la linea del cuadrado, Andrew se levantó con el papel metido en el bolsillo de sus pantalones y tomó las piedras, saje y hueso.

 

Con perfecto tino, Andrew puso cada una de las cuatro piedras en cada equina del cuadrado y puso el hueso sobre la linea horizontal que cruzaba el centro.

 

Sacando un puñado se saje de la bolsa de plástico, saco el papel de su bolsillo. Con un movimiento de su muñeca no muy diferente a voltear omelets, lanzó las hierbas en el aire sobre el símbolo y comenzó a recitar las palabras escritas en la página.

 

Mientras el hablaba, las hierbas se convirtieron en chispas de luz que giraban al rededor del hueso en medio del cuadro, acercándose mas y mas mientras la voz de Andrew ganaba confianza y decía las palabras con mas autoridad.

 

Las chispas reflejaban el azul del gis en el trazo, convirtiendo el cuadro en un ciclón azul de magia. La habitación se llenó con un fuerte ruido, como el sonido lejano del mar, cuando Andrew gritó la ultima palabra del hechizo.

 

“¡Elte!”

 

Las chispas y el ruido se desvanecieron como si alguien hubiera apretado un botón. El hueso ya no estaba en el centro del cuadrado.

 

En su lugar había una mujer que parecía humana, que usaba un vestido blanco que la envolvía como una toga y cabello negro y largo que le llegaba a media espalda. Los ojos de Andrew se abrieron como si la encontrara muy atractiva a pesar de su extraño, color de piel lila.

 

“Cual es su deseo…” sonrió ella ampliamente, saliendo del cuadrado y acercándose a Andrew. “¿Maestro?”

 

“Uh, ¿maestro?” Andrew gimoteó tratando de evitar su mano, que estaba paseándose por su brazo.

 

Fade Out

 

 

Fin del Acto Uno

 

 

Acto Dos

 

Fade In:
INT.
Habitación del Coven de Willow – Horas después

                  

La habitación del coven estaba llena con tenues, románticas velas y una hermosa cobija que estaba sobre el suelo. Junto a ella había dos vasos y una botella de vino. Una mano femenina la tomo y sirvió mas vino en el vaso.

 

“¿Mas, Maestro?” el demonio preguntó ofreciéndole el vaso a Andrew.

 

“No, gracias, Mora,” le dijo el. “Estoy bien. Ahora continuemos, por favor,” dijo el en una seductora voz.

 

Mora sonrió y bajo la cabeza mirando su regazo mientras permanecía sentada con las piernas cruzadas frente a Andrew. 

 

“G-6” dijo ella.

 

Andrew sonrió y levantó un pequeño pedazo de plástico.

 

“Hundiste mi barco de batalla,” dijo el, moviendo las cejas. “Traviesa,” agrego.

 

Mora siguió sonriendo antes de preguntar, “¿Te gustaría jugar otra vez?”

 

Andrew parecía un poco inseguro. “Bueno, ¿Qué te gustaría hacer?” pregunto el.

 

“Servirte, maestro,” respondió ella mientras gateaba sobre el olvidado tablero y se sentaba en el regazo de Andrew. De pronto los ojos de Andrew se abrieron cuando Mora comenzó a mordisquear el lóbulo de su oreja.

 

“Hehehe,” se rió el nervioso. “Eso hace cosquillas.”

 

“¿Que diablos esta pasando aquí?”

 

La voz de Willow los hizo a ambos saltar y Andrew se dio la vuelta para encontrar a Giles, Rowena y a Willow observándolos horrorizados.

 

“Uh, hola chicos. Solo estábamos jugando Batalla Naval, el juego de aciertos y errores. ¿Quieren jugar?”

 

Giles parpadeo dramáticamente antes de ver a Rowena.

 

“¿Es una mujer la que esta en el regazo de Andrew?” pregunto el incrédulo.

 

“Es mejor que sea una mujer y no una de las jóvenes Cazadoras,” Willow agregó antes que la rubia pudiera contestar, entrando en la habitación mientras los otros dos la seguían. Todos se acercaron tratando de ver mejor a la mujer. Willow aclaro su garganta antes de preguntar, “¿Eres…?”

 

“¿Morada?” los tres Vigilantes preguntaron al mismo tiempo.

 

Corte a
Int.
Calle de la Ciudad de Cleveland – Misma hora

 

Jeffrey caminaba por la calle con las manos en sus bolsillos, sin poner mucha atención a su alrededor cuando tres hombres se pararon frente a el.

 

“Oh genial,” suspiró el.

 

Escuchando un ruido detrás de el se dio la vuelta para ver a mas hombres acercarse.